Testigos del cuadro: cuáles son urgentes y cuáles pueden esperar
Cuando se enciende una luz en el cuadro, lo primero es mirar su color. Los fabricantes siguen casi siempre el mismo código, parecido al de un semáforo.
2 min de lectura

Rojo: para en cuanto puedas
Un testigo rojo avisa de algo que puede dañar el motor o afectar a tu seguridad. Busca un sitio seguro, para y apaga el motor.
Los más importantes son la aceitera (falta de presión de aceite), el termómetro (el motor se está calentando), el de frenos (si no es el freno de mano puesto: nivel bajo de líquido o fallo del sistema) y el de la batería (el alternador no carga). Con cualquiera de ellos, mejor llamar que seguir circulando.
Amarillo o naranja: revisa pronto
Avisan de un fallo que no obliga a parar en el momento, pero que hay que mirar en los próximos días. El más conocido es el del motor, con el dibujo de un motor: se enciende cuando la centralita detecta un problema en el motor o en las emisiones.
También son amarillos el del ABS, el del airbag, el de la presión de los neumáticos y, en los diésel, el del filtro de partículas o el de los calentadores.
Si el testigo del motor parpadea
Si en vez de quedarse fijo parpadea, suele indicar un fallo de encendido que puede dañar el catalizador. Reduce la velocidad, no aceleres fuerte y llévalo al taller cuanto antes.
Verde y azul: solo informan
Indican que algo está funcionando, como las luces de cruce, el control de crucero o las largas (en azul). No son avisos de avería.
Qué hacemos en el taller
Con el equipo de diagnosis leemos los códigos que ha guardado la centralita. El código no dice qué pieza cambiar, sino dónde buscar: a partir de ahí comprobamos la causa antes de darte el presupuesto. Si el testigo se apagó solo, el código suele seguir guardado, así que también merece la pena leerlo.
Son consejos generales: si el libro de mantenimiento de tu coche dice otra cosa, manda el libro.