Neumáticos: cómo saber si hay que cambiarlos
Los neumáticos son lo único que toca el suelo, y de ellos depende cuánto tarda el coche en frenar. Merece la pena mirarlos una vez al mes: no hace falta ninguna herramienta especial.
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El dibujo
El mínimo legal es de 1,6 mm de profundidad. Dentro de los surcos principales hay unos tacos pequeños, los testigos de desgaste: cuando la goma llega a su altura, el neumático está en el límite. Con menos de 3 mm el coche ya frena peor sobre mojado y aumenta el riesgo de aquaplaning, así que lo sensato es cambiarlos antes de llegar al mínimo.
La edad
La goma se endurece con los años aunque el neumático conserve dibujo, y agarra menos. En el flanco hay un código de cuatro cifras, al final del grupo que empieza por DOT: las dos primeras son la semana y las dos últimas, el año de fabricación (2319 es la semana 23 de 2019). Con más de seis u ocho años conviene revisarlos con atención y cambiarlos si tienen grietas.
La presión
Con poca presión el neumático se calienta, se gasta por los bordes y el coche consume más. La presión correcta está en una pegatina en el marco de la puerta del conductor o en la tapa del depósito, y suele cambiar con la carga. Mídela con los neumáticos fríos, una vez al mes y antes de un viaje.
Si se gastan de forma irregular
Si una rueda se gasta más por dentro que por fuera, o el volante no va recto cuando el coche sí, probablemente hace falta un alineado. Conviene hacerlo al montar neumáticos nuevos y después de un golpe fuerte contra un bordillo.
¿Cambiar dos o cuatro?
Si cambias solo dos, lo recomendable es montar los nuevos detrás, aunque el coche sea de tracción delantera: un eje trasero con menos agarre que el delantero hace que el coche pierda estabilidad al frenar o al tomar una curva con lluvia.
Son consejos generales: si el libro de mantenimiento de tu coche dice otra cosa, manda el libro.